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Palermo-Napoli II


(Cuando la luna estaba naranja)

Es como de golpe aparecerme en una historia que se de memoria. Es tranquila y la se de memoria. Cómo no saberla si yo me escribo fuera de mí, me reconozco en vista panorámica, por poco tiempo, para caer en una viñeta común. Es la mía y me siento ajena. Es que siempre necesito sumergirme en este mar que me devuelve pura y desorientada.
Los escucho hablar, es otro idioma. Te juro que escucho repetir palabras que no entiendo. Se que es un vaivén entre mi reflejo y la cosa, pero ya no reconozco el espejo.
El pelo no me deja en paz y el barco hace un ruido terrible. Debo ser una linda imagen para ver: a veces me encantaría verme desde afuera y ver que cumplo los caprichos de lo-que-me-gustaría ser. Pero no soy sólo reflejo, me lo juro. En todo caso prefiero desdibujarme en constantes laberínticas para ser ninguna y todas las cosas. Creo que pierdo cuando me defino (y me encuentro cuando me pierdo). Quizás otro tendría que definirme y así podría ser miles siempre, pero no creo creer en otro si todavía no tracé el contorno, no esbocé límites; si todavía no me hice cargo de un yo.

Palermo-Napoli I


Creo que debería serle fiel a las palabras auque no sean mías, aunque de todos. Vaciarme de versos, llenarme los poros: escribo descartando combinaciones para quedarme con poesía condensada en una tarde, en el movimiento de mi mano, en los gestos de la humedad. Es que escribo para dejar de usar palabras y hacer de una vez por todas: poesía. ¿El poeta es entonces espectador? Debería atravesar las palabras sin usarlas ni conocerlas. Darme cuenta de que son medio de vida, pero medio y no destino.

Agrigento


La sentencia claustrofóbica
Que nace en lo abierto.
Morir encerrado, conocerse a partir de
La resonancia de una voz ajena,
A través
Del método-espejo que un día quiebra de golpe.

Taormina


Mi naturaleza corrompida
Se deshoja en el intento por encajarse
En la cotidianeidad artificial.
Cada cosa se desabre por volver
Al origen impuro que traza
La constante caída de la sombra.
En la oscuridad sólo puedo verme.
La luz promete posibilidades que confunden
La llegada al origen puro: el que se construye.