Monólogo II

Sin embargo, yo creo que las conversaciones empezadas son algo interesante...Escuchá. Dos mesas más atrás, una señora gorda con un perfume terrible...Seguramente de esas que ejercitan todos los días la resignación pero que todavía lloran en los casamientos y rezan en los entierros: '...y si Dios quiere el lunes me pagan lo del último mes, aunque Dios no está con muchas ganas de nada últimamente...' A eso le sigue una risa que rompe con la tensión porque hay que tener valor para declarar acá, donde todo el mundo escucha y  huele, que dios lo tiene a uno abandonado. Es como te digo...mirá la pareja que está al lado de la puerta. ¿Qué hacen en un lugar como este? Arruinan el contexto... o quizás lo vuelven más interesante. De cualquier manera, no puedo escuchar lo que dicen y a vos no te interesa. No sé cómo haces para desentenderte de todo esto, vos también sos parte de esta recreación...No, no...no estoy diciendo que todo esto no esté pasando de verdad, pero esto no es la verdad. Es un intento. La mujer intenta resignarse para sentirse aliviada -cuando uno se resigna ya no tiene nada que perder, pero consigue que le tengamos pena. La pareja intenta avanzar en la pirámide social, es decir, sí, se quieren pero se están usando. Por favor, él no se puso ese traje para ella: camina al lado de ella para conseguir o justificar ese traje. Yo estoy mirando y me gusta pensar que estoy en algún lugar paralelo, pero después me doy cuenta de que no. Soy el elemento que le da un título y una forma a todo esto. El dueño del circo, la madama, el sueldo de la gorda...

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